domingo, 15 de julio de 2007

Al menos lo intento

me vi

enfurecidamente me observé

me ofusqué recorriendo los contornos

verdaderamente me odié

me vi

mis ojos temblaban

unos labios de serpiente

intentaron decirme algo

me vi

y huí de mí

me esforcé un poco más

y comenzaron a aflojar las mejillas

me vi

entrecerraba los ojos

comenzó a desvanecerse el pánico

ya no era tan frío

me vi

me busqué exacerbadamente

y se escapó una sonrisa

y se cayó un poco el mentón

me vi

y me perdoné.

24/8/2001

Tu ausencia ubicua

Mi imaginación subvierte las formas reales para crearte

Tu ausencia deja a su paso estelas de susurros sublimes

Y cuanto más se alarga la distancia

tanto más bella suena la música que el hueco dejó en mí

Sustituto de todo lo que me rodea

Permito que me abarque sin sentir que avanza

Y cada vez que escucho tu voz

Se deshacen los murmullos que escapan de esa falta

A penas surca el pensamiento

Arranca las penas y deja, desesperada, otra llama abrasadora

Envolví con mortajas los recuerdos

Y vienen a cobrarse, una vez más, otro pedazo de corteza

26-11-2005

Una mentira impiadosa

Fue raro al principio. El viejo sentado a un costado del niño, del lado del pasillo del colectivo. “Disculpe ¿Por dónde estamos?” le inquiere al niño. El chico le hace referencia a un puente por el que atravesaba el vehículo en ese momento. Estaban llegando al pueblo. “¿Podría decirme cómo se ve?”, le preguntó luego, y el chico miró por la ventanilla y le contestó: “Sí... se ve... un árbol... un perro...”.

El viejo era ciego y el chico en cuanto se da cuenta de esto decide dibujar historias acerca de ese pueblito al que hacía tiempo el viejo no visitaba y del que muy cerca se encontraban ya.

Inventa historias que dice ver camino a la estación a través de la ventanilla y el viejo sonríe, sus ojos ciegos se iluminan.

“Llegamos” finalmente le dice el chico a ese viejo esperanzado; “Hay una familia ansiosa, como esperando a alguien”. Y el viejo aprieta el paquetito que trae entre sus manos y sonríe ilusionado. Uno ve la escena y se le hace un nudo en la garganta.

Pero ¡¿qué esperar de la televisión!? Tan sólo una mentira.

El viejo baja con su paquete intacto, aún después del viaje, y gira sobre sus pasos, esperando el abrazo de esa “familia ansiosa”. No pasa nada, más que la mirada del chico sobre él que se aleja, con una sonrisa que parece dulce. Sin embargo, cuando el abrazo no llega, uno se va acercando a la verdad: ¡todo era mentira!. Entonces, la sonrisa se torna cínica, siniestra, sádica.

El pobre viejo espera y detrás se vislumbran unos brazos y vestidos largos, como si la familia existiese, pero no es la “familia ansiosa” que espera al viejo. Tal vez, esa familia que debiera esperarlo ansiosa haya muerto, uno por uno, cada integrante hasta no quedar nadie.

¿El viejo esperará por mucho tiempo? Eso no importa, porque la publicidad finalizó. Y una poesía bizarra, tan cínica como aquella sonrisa, pero admitiendo la mentira, dice:

“Que en el 2006 la magia de la televisión siga siendo la magia de la gente.

Ese es el deseo de Canal Trece”

30-12-2005

Desequilibrada

Cosa extraña la vida

No terminar de aceptar nunca lo obvio

No entender la naturalidad de ciertos hechos


¡Desequilibrada!

Cosa extraña

¡Desequilibrada!

Hay una emanación de torpeza

Continua fatuidad

Días que se deslizan


¡De s

e

quili

brio!

La gente se muere, che, la gente se muere...


¡DESEQUILIBRIO!


¿Qué hago con lo que queda de mi?


10-09-2005

Hoy descubrí una estrella

Hoy descubrí una estrella. No es que no supiera que existía, no. Viajando camino a casa, mirando sin querer el cielo, me encontré con ella y sonreí. No fue planeado, ella me arrebató esa sonrisa sin que me diera cuenta. Y pensé que tal vez ella sólo me miraba a mí. Esto no era del todo creíble y pensé entonces que por un segundo en el transcurso del tiempo que me quedé mirándola, nadie más que yo la miraba. Por un momento me quedé tranquila, pero seguí pensando y la sonrisa comenzó a ensombrecerse. Me sentí sola, era absolutamente imposible que nadie en el mundo estuviera mirando esa misma estrella al mismo tiempo que yo, porque ese momento no había, además, durado demasiado tiempo ya que una casa, un edificio, no sé, la cubrió de repente. Y pensé en ese “hombre que está solo y espera”. Comencé a reflexionar acerca de ello; alguien que está solo, sólo puede ser infeliz -solo en el más literal de los términos. Y el que espera, es aquel que está resignado a vivir una vida que aborrece, que le oprime, que le es ajena. De pronto, en un cruce, volví a encontrarme con la estrella a quien había olvidado perdida en ese enredo absurdo que había borrado mi sonrisa que casi alcanzaba mi corazón. Pensé, entonces, que era inútil pretender esa estrella sólo para mí; era ese egoísmo idiota el que se cobró con mi sonrisa y me dejó el sabor amargo de la soledad. Me dije luego “la próxima vez que encuentre una estrella pensaré que miles están a la vez mirándola y que la sonrisa que nos provoca es la conexión con aquellos que sienten como yo, que pueden emocionarse con las mismas cosas que yo, que pueden sonreír a través de mí y que por ese motivo no estoy sola”. Ese día nada oscurecerá mi sonrisa, nadie podrá arrebatármela. Ni yo.


30-01-2004

La Matanza

La Matanza

Nada más sugestivo

Nada más siniestro

Matanza

Miles de cuerpos alberga esta tierra bajo sus pies

Más de quinientos años de colonialismo caníbal

Nada más

Cadáveres

Y cuerpos huecos que recorren a paso lento

Mentes lentas

Cuerpos mestizos entre polvo y ripio

Callan sin dejar huellas

Sólo tumbas inidentificables

Nada más oscuro

Nada más

Panzas

Veo panzas

Ombligos

Los niños

Las niñas

Embarazos precoces

Muertes precarias

Polvo y ripio

Carreta y hambre que salen a rodar

Nada más denso

Nada más

Calaveras

Ojos vidriosos, polvo, mucho polvo

Blanco

Gris

Ocre

Negro

Negros precarios

Voces precoces

Acalladas

Barrido el monte

Reemplazado por una nada atroz

Una escuela, un museo de enfermos

Y una canchita

Perros

Perras

Putas

Pibes sobadores

Sillas a la vereda con cuerpos flojos y mates lavados

El horror se esconde tras el horror común

Y el carro pasa calmo

Sobre la matanza

Nada más intenso

Odio en el vientre

Caminos sin nombres

Nombres sin cuerpo

Pestilentes cuerpos sin ojos

Paco en el alba

Delicados dedos hurgan entre la mugre de las uñas

Algún resto

Quién...

Podrías dormir esta noche pero

La matanza

Arañan esas uñas de hierro

Pezuñas de cerdo

Vacas y techos a veinte mil aguas

Vidrios blindados y sarna en las patas

Pechos deshidratados, intoxicados

Ya vienen riendo y lo espantan

Las ruedas menean animales flacos

Hasta cuándo los van a ocultar

Bastos elementos opuestos

23-11-2005

Cargos de una sospechosa

- ¿Cuáles son los cargos que se me imputan?

- ¿Cómo dice?, señora

- ¿Cuáles son los cargos?

- "¿Cuáles son los cargos?" ¿qué?

- Señor

- Usted en el año 2000 se presentó desnuda junto a un ex novio en un lugar inhabilitado

- Eso fue hace más de cinco años

- "Eso fue hace más de cinco años" ¿qué?

- Señor

- ¿Qué importa eso?

- Pero el asesinato se cometió hace dos años y medio

- ¿Qué importa eso?

- ¿Cómo “qué importa”?

- "¿Cómo qué importa?" ¿qué?

- Señor. El cadáver tiene tan sólo dos años y medio. Ustedes recibieron la información de los forenses. ¿Cómo es posible que me adjudique a la causa “delitos” cometidos hace más de dos años y medio?

- "Hace dos años y medio" ¿qué?

- ¡Basta! ¿Me está tomando el pelo?

- No se ponga nerviosa, señora, o llamo a la policía

- ¿Usted no es policía?

- "¿Usted no es policía?" ¿qué?

- Señor...

- Me refiero a que llamaré al resto de mis compañeros en servicio si sigue mostrándose desequilibrada

- ¿“Desequilibrada”?. En el año 2000 fui a ver una obra de teatro para público nudista, una novedosa e interesante propuesta del hoy repudiado y humillado “empresario” del under. El cadáver tiene dos años y medio. Ni siquiera pueden probar que yo soy la asesina y los cargos que se me imputan son mucho más viejos que el propio cadáver y no tienen relación alguna.

- Por supuesto que la tienen. La víctima sufría de espanto moral y susceptibilidad ante la posible reincidencia

- “Espanto moral...” ¿A qué se refiere con eso?

- Secreto de sumario. Además, usted reincidió

- Después de siete u ocho meses tuve una actitud suicida ¿a eso se refiere?

- Desde luego, señora

- El cadáver ya estaba en estado de putrefacción ¿cómo puede ser que le haya afectado el intento de suicidio si ya estaba muerto?

- ¿Usted cómo sabe que no le afectó?

- ¡¿Qué?! No, no puede ser, me están embaucando. Usted... “señor...” ¿recibió dinero?

- ¡¿Cómo se atreve?! Recuerde que todo lo que diga puede ser utilizado en su contra

- Ya veo...

- "Ya veo" ¿qué?

- Señor


05-01-2006